viernes, 22 de enero de 2010

BUSCANDO UN SITIO PARA DORMIR

31.12.09 - 9'15h.

[...] Ayer nos quedámos a dormir en Julia Creek en una calle apartada detrás de unos trailers. Ayer discutía con Marta sobre el sitio para dormir, me poner de los nervios. No quería ella lejos de la civilización y quería dormir en una calle con casas (y con gente en los porches), ella como siempre con su manía de meterse en las casa ajenas. Yo le dije que nanai, que pasaba de que me llamaran la atención como el otro día y nos tuviéramos que mudar en medio de la noche. Así que le dije que si le daba miedo que nos pagábamos un camping, así que se cayó la boca; no sin haberme dicho antes que nos podían romper el cristal y violarnos. Como diría mi hermano, qué ganas de embajonar la tía esta. Al final no pasó nada, ésta se cree que vive en una película y encima me quiere meter a mí el miedo. [...]

jueves, 21 de enero de 2010

WETLANDS

27.12.09 - mañana-

"Kakadu está minado de mosquitos y moscas, es muy incómodo la verdad. Pienso que Sirena es una exagerada con los mosquitos, pero yo tengo el mismo problema con las moscas, así que me tengo que callar, porque al fin y al cabo, las moscas son cojoneras pero no pican.

Vamos camino de la excursión de los cocodrilos. Creo que es lo único que merecerá la pena de aquí ya que el paisaje no me impresiona de momento tanto como el de Lichfield. Si no fuera por el ruido de las moscas y otros insectos cojoneros, el ambiente sería super relajante. Hasta el sonido (que no ruido) de las chicharras lo es."

miércoles, 20 de enero de 2010

La gran roca

21.12.09 - 23h. más o menos

"Uluru es impresionante. La miras y te transmite tranquilidad. Una roca que lleva ahí desde millones de años, tan inmensa, es como si fuera dueña de todo aquello y la protectora a la vez. El atardecer, aunque con nubes, fue precioso, se respiraba sosiego después de una jornada tan ajetreada. [...]"

EN EL ZOO

Ayer me fui de excursión al zoo. Bueno, no es un zoo, se llama Santuario Koala, ya ves tú que espiritual, se podía llamar “la casa del Koala & co.”, porque básicamente hay Koalas desperdigados por todos los rincones agrupados por edad, sumados a unos cuantos animales típicos de Australia; canguros a rebosar, un par de diablos de tasmania, un par de wombats, una echidna (yo creo q es la versión australiana de un puerco espín, pero no te lo puedo asegurar porque por más que busqué, yo ese animal no lo ví), largartos, mil pájaros, cocodrilos… No se tarda mucho en visitar el sitio, lo más interesante sea quizás la foto con el koala (de eso tengo yo algo que decir, vaya telita con la foto que me echaron), alimentar a los canguros, y alguna presentación de algún animal (yo ví la de la serpiente pitón). Cuando terminas de ver todo el zoo, te das cuenta de que los animales australianos tienen bastante similitud con los humanos australianos, aunque en todo caso debería ser al revés por eso de que ellos ya estaban antes (los aborígenes no cuentan). Se dice del típico australiano que es bastante relajado, simple (easy going dicen aquí)… vamos que todo le va bien y que todo es relax y tranquilidad, sin prisas que la vida son dos días y hay que disfrutar. Los animales tienen ese mismo principio, si os digo que a algunos no los ví hasta que no les echaron de comer porque estaban en un agujero escondíos… Los wombats escondíos en la vida he visto yo un animal tumbado boca arriba y super espatarrao, los diablos de tasmania (feos feísimos) escondíos, y luego se peleaban por la comida; el echidna que ni apareció; los periquitos que tenían que venir a comer, ni vinieron, esperaron a que todo el público que los esperaba se fuera, y entonces creo que empezó a venir alguno. A los cocodrilos no se los veía tampoco... Había un casowari (un pájaro mu raro, más grande que un emú y con una cresta extraña en la cabeza) y lo quería ver de más cerca, así que me fui a un ladito de la verja. Resulta que por el parque hay algunos animales sueltos (bueno sólo son lagartos y pavos salvajes) y resulta que cuando voy a donde el cassowai descansaba, había un pavo delante mía, entre la verja y la baranda que me separa de ésta. El pavo estaba literalmente desencajao, como tirao de lao, con las alas to torcías, y pensé “este pavo se ha muerto y está ahí en medio que lo ve tol mundo”, y quise avisar a alguien para que se llevara al pobre pavo que había estirado la pata, pero de repente, ¡SORPRESA! El pavo pega un respingo y se va tan tranquilo. ¿¡¡Será cabrón el pavo que me pensaba que estaba muerto!!? Pues eso es, así de relajaos son los animales aquí en Australia. No os tengo que comentar nada de los koalas, que se tiran horas en la misma postura con los ojos perdidos en yo no se dónde…

miércoles, 6 de enero de 2010

EN EL DUTY FREE

Este es el primer capítulo de mi diario de viaje a Australia. De cuando en cuando, cuando encuentre algo de tiempo, os iré transmitiendo mis emociones e impresiones

16’45h. 1 dic. 2009


Si a algún chino se le ocurriera la gran idea de montar una tienda de veinte duros al estilo Duty Free en un aeropuerto, sería la ruina de los establecimientos de allí, pero no veas como nos íbamos a hinchar de comprar cosas tontas de última hora. Que si los bombones, el té en una cajita con forma de Big Ben, un libro para no aburrirte mientras esperas tanto como yo, que parece que he echao toda la mañana-tarde aquí. La verdad es que paso de estrujarme el cerebro y leer en inglés, y también paso de cargar con un tocho de cojones. Así que me he comprado un cuaderno. He estado mirando los cuadernos un rato muy grande, luego me he ido a buscar más tiendas, pero como no me quiero perder, al final me he dado la vuelta y me he ido a la misma tienda del principio. Bueno, antes me he comido una pizza. Elegir un cuaderno tiene lo suyo. Es un cuaderno especial lo que yo quiero, porque voy a escribir el diario de mi viaje, y tiene que ser cómodo, mediano, y bonito. ¿Ah! Y que tenga las líneas no muy separadas, ¡o mejor, que no las tenga! Cuando he decidido que el mejor a elegir es uno de tapas negras, liso, finito, sin rayas, y que utilizaba gente importante como Darwin para coger notas. Tampoco tenía anillas, q es una cosa q me molesta mucho por eso de ser zurda. Cuando he ido a pagarlo, me dice el dependiente, que me ha debido ver cara de pobre, que es mu caro, que si quiero saber el precio; y cuando ese señor indio me ha dicho que el librito de Darwin costaba 15 libras, he corrido a coger el más endeble, con menos hojas, y más simple que había. Resultado: me ahorro 11 libras y me jodo por tener un cuaderno tan poco fashion para la ocasión. En fín, siempre me quedará el “tunning”… Me voy a ver si me tiro un rato andando hasta la puerta de mi avión y bajo la pizza.

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